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Si tienes una grieta en tu edificio, tienes un problema grave


En primer lugar cabe indicar que mucha gente confunde fisuras con grietas y al contrario, lo cual es aún más grave.

Las fisuras son aberturas estrechas que afectan a las capas superficiales de la casa o el edificio pero que en ningún caso profundizan en el mismo ni afectan la estructura portante. Si introducimos por las mismas un objeto fino y alargado quedará detenido por la estructura del edificio, lo cual indica que se muestra intacta. Vamos, que no irá más allá de la primera capa de yeso, ni mucho menos penetrará el ladrillo o el hormigón.

En cambio una grieta es una abertura que atraviesa todas las capas y afecta a la estructura general de la vivienda. En una grieta sí será posible introducir un objeto alargado y fino hasta mucha profundidad sin que nada lo detenga.

Las grietas se forman por factores internos o externos a la vivienda. Los internos están relacionados con el deterioro de los materiales, las cargas excesivas o la falta de refuerzos necesarios.

Los factores externos se relacionan con catástrofes como terremotos o inundaciones,  obras públicas que afecten la estabilidad del terreno (como por ejemplo el tendido de lineas de metro subterráneas), las vibraciones del terreno debidas al tráfico de vehículos pesados, al sobre esfuerzo causado por grandes variaciones de la temperatura y la inestabilidad o deslizamiento de las capas de tierra sobre las que se asiente el edificio.

Por ejemplo, en lugares donde en invierno cae la temperatura por debajo de los 20 grados bajo cero y en verano supera los 40 sobre cero, casi ninguna construcción se puede realizar en ladrillo o cemento, siendo la madera el único material que soporta tales variaciones.  En caso de emplear cemento, hormigón o ladrillo, a no ser que se empleen técnicas constructivas muy caras, en un breve plazo de tiempo las paredes y techos comienzan a mostrar grietas debidas a la incapacidad de soportar el stress por temperatura.

Las viviendas construidas en zonas con grandes pendientes a no ser que estén bien afianzadas en el mismo pueden presentar grietas, al igual que aquellas que se asienten en terrenos pantanosos o inundables para las que se necesitan técnicas de construcción sobre pilotes y/o obras de estabilización y achique del terreno.

Las grietas son muy peligrosas y deben ser evaluadas por un experto. Si existen causas bastante plausibles para la aparición de las mismas – edificación de viviendas cerca de la nuestra, obras públicas en las cercanías – es conveniente documentarlas y peritarlas para reclamar posibles indemnizaciones.

El experto indicará si la grieta supone un peligro inmediato para los que viven en el edificio y conviene desalojarlo o por el contrario estableciendo una vigilancia es suficiente hasta que se determinen las acciones necesarias a aplicar.

La vigilancia, básicamente, consiste en medir objetivamente si la anchura y profundidad de la grieta aumenta o por el contrario tiende a estabilizarse.

Las fisuras son fáciles de reparar. Basta con cubrir las mismas con yeso u otros elementos que repongan el aspecto inicial.

En cambio las grietas estructurales son de muy compleja o casi imposible solución. Rellenarlas con cemento y cubrir su aparición con yeso no soluciona nada.

Cuando un elemento principal de la construcción, sea una pared maestra, un pilar o un muro de carga, lo que sea, se agrieta significa que se han roto en dos mitades. Literalmente.

Por alguna razón una de las mitades se ha visto forzada a desplazarse hacia la izquierda o la derecha y la otra ha permanecido anclada al terreno o bien también se ha movido hacia el lado contrario, por ejemplo.

Para que la pared, el pilar o el muro de carga se vuelvan a comportar como un mismo elemento constructivo deberían ser unidos de nuevo tal y como eran en origen y tal cosa es extremadamente difícil de conseguir. Así que o bien se emprende una muy aparatosa reparación o bien se opta por la demolición de la parte afectada lo que conlleva, a menudo, la demolición total de la edificación.

Ante esta perspectiva tan poco esperanzadora muchos propietarios, sin los recursos económicos necesarios, optan por permanecer en las casas dañadas con la esperanza de que su hogar tarde mucho más tiempo en colapsar del que indicó el perito que evaluó los daños. Puede ser que la grieta haya sido causada por un movimiento único que no va a progresar al haber con ello alcanzado un punto de estabilidad estructural, de manera que la grieta se mantenga invariable y ello infunda cierta confianza entre los afectados. Se realizan intervenciones mínimas, hasta se llega a apuntalar algunas zonas, pero todo esto suele ser en vano.   Una reparación en profundidad puede llegar a ser equivalente a reconstruir el edificio y en según que casos puede llegar a ser imposible.

Lamentablemente esta es la causa de que muchos edificios con grietas se derrumben cuando un imprevisto – lluvias intensas o terremotos – acelere un proceso que hasta ese momento parecía más o menos estable, con consecuencias fatales para los moradores. De hecho cuando un edificio se agrieta lo primero que debemos pensar, dicho sea por varios constructores y arquitectos, es marcharse lo antes posible.

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