Lo más reciente

Dar una segunda oportunidad a nuestro viejo portátil



Seguro que muchos de vosotros tenéis arrinconado en algún lugar de vuestro hogar un viejo portátil que hace mucho que no parece tener utilidad alguna - porque es lento, porque la batería dura cinco minutos...- y que no lanzáis a la basura porque tiene buen aspecto y os da lástima o porque padecéis el síndrome de Diógenes, que todo puede ser. Os acordáis de él cuando vuestro equipo actual está en el taller o los hijos pequeños os piden trastear en el ordenador y no os apetece o no os va bien, económicamente hablando, comprar uno de gama baja para tales menesteres.

La buena noticia es que ese portátil, en la mayoría de lo casos, es recuperable por muy poco dinero. 

Hace unos días mi portátil dijo basta y me encontré con tres ordenadores, dos obsoletos y otro medio averiado, además de pocas ganas de gastar dinero. Me pasaba lo que a muchos de vosotros : los ordenadores tenían buena pinta pero era imposible trabajar con ellos y aún así me parecía un despilfarro comprar uno nuevo.

La condición mínima para recuperar viejos portátiles es que al menos se enciendan. No importa si lanzan errores, si la batería proporciona muy poca autonomía o es muy lento o si el operativo es obsoleto : si se encienden y no presentan avería de hardware los podremos recuperar.

En mi caso disponía de dos ACER, un Extensa 5230 de 15 pulgadas y otro de 10 pulgadas del model Aspire One. El primero contaba con un operativo Windows Home Vista Basic averiado mientras que el otro carecía de operativo. Ambos tenían problemas de batería - daban una autonomía de menos de 5 minutos - pero funcionaban. Estas eran sus condiciones resumidas :

                           OPERATIVO                  RAM         DISCO DURO

ACER 5230       Windows, no funcional      1 GB            160 GB
ACER Aspire     Sin operativo                     2 GB            120 GB

Con tan poca memoria RAM ocurren dos cosas importantes. La primera es que resulta prácticamente imposible introducir un operativo nuevo de Windows, considerando como tales los disponibles a partir de Windows 7. Aunque se pudieran llegar a instalar, al menos en el ACER Aspire que cuenta con 2GB, sería muy poco manejable y además extraodinariamente lento. Otra opción consistiría en ampliar las memorias RAM. El ACER 5230 admite un máximo de 4GB mientras que el ACER Aspire One ya tiene su máximo de 2GB. 

Así que mi primera opción es dotar a ambos portátiles con un sistema operativo Linux, concretamente la distribución Linux Mint. A pesar de que Linux a nivel usuario final no parece la solución más "friendly", la distribución Linux Mint es muy parecida a cualquier entorno Windows. Cuenta con su escritorio, su explorador de archivos, puede abrir y componer cualquier archivo de texto u hoja de cálculo, además de manejar bastante bien los periféricos y vuestras conexiones wifi. Por si fuera poco cuenta con dos ventajas que lo hacen perfecto para rescatar antiguos portátiles : es gratuita y puede funcionar con memorias RAM muy pobres, en algunos casos hasta de 512 MB.

Lo primero que debemos hacer es descargar el archivo iso de Linux Mint. Con ese archivo se podrá grabar una memoria USB o un CD/DVD. Dicho archivo está disponible en :


La edición actual (Noviembre 2019) se llama TINA. Al pulsar sobre uno de los servidores que la albergan se descarga el archivo. Hay que tener paciencia ya que pesa casi 2 GB.

Una vez lo descargáis tenéis que hacer un CD desde el que podáis rebotar el ordenador e iniciar el proceso de instalación. Como en mi caso uno de los portátiles no tiene lector de CD, decidí hacer un USB usando el programa gratuito Rufus, disponible aquí :


Con este USB ya es posible instalar Linux Mint tanto en el portátil de 10 pulgadas como en el de 15.

Cuando un ordenador se enciende lo primero que activa es la BIOS. En ella, entre otras cosas, se indica qué dispositivos se deben leer en primer lugar para buscar la secuencia de inicio. En la mayoría de los casos el primer elemento que se lee es el CD/DVD seguido del disco duro para finalizar con dispositivos de Red y USB. Esto tenemos que cambiarlo para que lo primero se lea sea el USB ya que contiene el operativo a instalar.



Para cambiar la secuencia de lectura del BIOS antes de que se inicie la lectura del operativo y justo cuando se ilumina la pantalla se debe pulsar por regla general la tecla F2. Entonces se abrirá una pantalla donde podremos ver la pestaña "Boot options". Entrando en esta opción podremos mover la lectura del USB a la parte más alta, guardando a continuación. 

Al salvar la nueva configuración el portátil se reiniciará leyendo el USB e iniciando Linux Mint. Pero atención, no se instalará. Lo que ocurrirá es que se inicia un sistema de prueba, llamado "livecd" que te permite probar el sistema sin tener que instalar el operativo. Lo mejor es trastearlo un poco y si te convence proceder a su instalación accesible desde el icono con forma de CD presente en el escritorio y que explicitamente indica "Install Linux Mint".


El proceso de instalación solicita un nombre usuario y contraseña, el idioma en que queréis instalar el sistema y otras indicaciones menores. Es muy sencillo y no debe suponer un problema para nadie.  Si el sistema detectara algún operativo instalado te preguntará si quieres conservarlo. Si dices que sí conservarás los archivos y cuando se reinicie el sistema te dará la opción de elegir si quieres abrir el sistema Linux o el Windows (o lo que tuvieras instalado previamente).

Una vez se ha instalado Linux Mint verás un entorno gráfico muy completo y muchas aplicaciones útiles como son Libreoffice (que permite leer y crear archivos doc, odt etc), Dolphin (explorador de archivos, del tipo Windows Explorer), grabadores de CD, navegador Firefox etc. También detectará vuestra configuración de red y si empleáis Wifi para acceder a Internet os pedirá las credenciales de la red (usuario, password). 

Si vais a utilizar el portátil para acceder a Internet veréis que se ha vuelto muy rápido ya que Linux Mint es un operativo bastante ligero. Si vais a emplear el portátil para manejar datos y aplicaciones con cierto volumen (GIMP, el photoshop de Linux) entonces echaréis de menos más memoria RAM. Es lo que me ocurrió a mi.

En el caso del ACER Aspire One la memoria de 2GB ya era la mayor disponible y no podía hacer nada más al respecto. Si aún así la velocidad no es suficiente podéis comprar un disco SSD para sustituir el actual. Los discos SSD son discos sólidos y por tanto no contienen partes mecánicas móviles. Esto redunda tanto en la seguridad - un disco SSD que se cae al suelo no supone una catástrofe - como en la velocidad de lectura que disminuye considerablemente. En lugar de comprar un SSD (cuyo precio oscila entre los 30 y los 100 euros, según capacidad) cambié la batería por una nueva que me costó menos de 30 euros ya que no iba a usar el ordenador para ninguna otra cosa que no fuera navegar por Internet.

En el caso de ordenador grande le añadí una memoria de 2 GB con lo que pasó de 1 GB a 3 GB (cuenta con dos ranuras), ganando en velocidad. También cambié el disco duro SATA de 2.5 pulgadas a un disco SSD de 2.5 pulgadas del doble de capacidad (el disco SSD se puede meter sin problemas en la ranura SATA de un disco mecánico) ganando en velocidad. Tanto es así que a pesar de tener una CPU bastante pobre el ordenador ejecuta muy bien las aplicaciones que consumen mucha memoria como procesadores de imagen y vídeo, además de navegar por Internet a gran velocidad. Es incluso capaz de visionar películas de Netflix y HBO sin que haya cortes en la reproducción. En este caso, por un tema de ahorro, he preferido mantener el portátil conectado a la red y cambiar la batería por una nueva cuando tenga algo de dinero ahorrado.

De esta manera tengo 2 portátiles operativos por algo menos de 60 euros.

En otros casos, con portátiles todavía menos avanzados, es posible dar una segunda vida a los mismos incluso instalándoles operativos menos exigentes como Android.

No hay comentarios